La ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz, firmó un acta de seis puntos con dirigentes piqueteros cercanos al oficialismo. Así, desactiva las protestas en el corto plazo. Las organizaciones de izquierda no participan del convenio.
En una situación infrecuente desde que Alberto Fernández llegó a la Casa Rosada, las principales organizaciones cercanas al oficialismo habían anunciado marchas y protestas contra el Gobierno en desacuerdo con sus políticas sociales. Algunas ya las habían realizado. Por esa razón, y contra reloj, la ministra Victoria Tolosa Paz, tenía la difícil misión de desactivar el cronograma de medidas de fuerza votadas en las asambleas realizadas hace dos semanas en Puente Pueyrredón y el Obelisco porteño.
Luego de una serie de reuniones con la conducción de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), encabezada por su secretario general, Esteban “Gringo” Castro, la titular de Desarrollo Social firmó un acta acuerdo con los dirigentes oficialistas –las organizaciones de izquierda no participaron– en la que estos se comprometen a desactivar las protestas a cambio de una serie de beneficios, entre ellos un nuevo bono a pagar en marzo para los titulares del programa Potenciar Trabajo.
También la compra de bolsones de frutas y verduras a cooperativas agrarias una vez por mes por parte del ministerio de Desarrollo Social para ser entregada a comedores populares que ellos mismos administran.
Ninguna de las organizaciones que integran el Frente de Todos quedó fuera del compromiso asumido. Estuvieron presentes, entre otras, el Movimiento Evita, liderado por los funcionarios Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro; Barrios de Pie, cuyo coordinador nacional es el también funcionario del Poder Ejecutivo Nacional, Daniel Menéndez; el Frente Popular Darío Santillán, referenciado Dina Sánchez y el Movimiento de Trabajadores Excluidos de Juan Grabois, el más díscolo de los dirigentes sociales y más cercano a Cristina Kirchner.
En acuerdo con el Gobierno Nacional, Castro, Grabois, Pérsico y Menéndez, mutaron el escrache que tenían previsto realizar hoy frente a supermercados y empresas de alimentos, a una movilización “contra la especulación y a favor de una redistribución justa” frente a “los supermercados de toda Argentina”.